Los 101 Hitos de UMET en pandemia

En los primeros meses del año 2020 la humanidad ingresó en un túnel oscuro. Nuestros peores miedos se desataron y las pocas certezas con las que contábamos se desmoronaron. Las calles se vaciaron, las salas de terapia intensiva se atestaron de personas que casi no podían respirar. Desde Argentina veíamos con horror imágenes aún peores.

La única medida más o menos eficaz para retrasar la debacle y prepararse un poco para que no fuera tal parecía ser el confinamiento. El peligro lógico e inminente de esa medida era el colapso de la vida social; la dirigencia hablaba sólo de los aspectos económicos, pero sabíamos que el riesgo iba mucho más allá.

Pero en ese túnel oscuro de pronto comenzaron a verse algunas luces, encendidas –¡cuándo no! – por la capacidad creativa e innovadora de esa inmensa fuerza colectiva que es el trabajo. Nada podía seguir haciéndose como se hacía pocas semanas atrás, nadie había podido prever una contingencia de semejante magnitud y, sin embargo, la potencia innovadora de quienes trabajamos se puso en marcha en cada rincón: en las casas que se convirtieron en oficinas y hasta en fábricas, en los centros de salud atestados, en las calles semivacías.

Para nuestra universidad los tiempos eran particularmente desafiantes. Estábamos atravesando una transición en cuanto a la conformación del nuevo equipo de gestión. Entendíamos que era momento de avanzar en la solicitud de la aprobación definitiva de la universidad. El enorme crecimiento de los primeros años nos pedía un proceso de institucionalización que exigía más y mejor comunicación, un cambio en los sistemas de gestión académica y administrativa, desarrollar la oferta de posgrado, involucrar a docentes y estudiantes en actividades de extensión e investigación, ampliar la cogestión sindical.

En 2020 comenzamos las clases dos veces. El 10 de marzo, como estaba previsto en el calendario académico. Sin embargo, el 16 debimos empezar a pensar cómo hacer para trasladar las actividades al campus virtual. Ese que apenas habíamos comenzado a utilizar. Sabíamos que no iba a ser sólo por quince días, pero jamás imaginamos que esta virtualización de emergencia iba a ser nuestra manera de funcionar por casi dos años.

Este compendio de hitos es un primer inventario del modo en que hicimos frente a ese desafío. Nuestra pequeña chispa en esa luz que está conduciendo a la humanidad a un nuevo comienzo, a un modo distinto de ver, hacer y pensar que no está exento de sombras. Millones de vidas se han perdido en el proceso. El deterioro en la salud de otros muchos millones es algo que apenas empezamos a dimensionar: las heridas en los cuerpos y las psiquis son profundas. Pero entre esas sombras, la pasión por conocer, por hacer, por encontrarse ha encontrado algún camino y es necesario que también hagamos el racconto de lo que sí pudimos, de lo que sí avanzamos, de lo que fuimos capaces de soñar (y de concretar).

Por eso creemos que este cuadernillo es el hito 102 de nuestra gestión. Porque, a pesar de que el esfuerzo de escribirlo fue enorme, haberlo hecho es una muestra de gratitud indispensable hacia quienes hicieron posible estas acciones: integrantes de la Comunidad UMET, sí, pero también quienes se ocuparon de que tuviéramos energía en nuestras casas, comida en nuestras mesas, elementos de higiene y protección, transporte, cuidados sanitarios, clases en las escuelas, entretenimiento y propuestas culturales, y así la lista sería interminable hasta llegar a quienes permitieron que nos llegaran las vacunas que hoy son nuestra esperanza.

No sabemos qué nos depara el destino, pero sí que hay una lección que tenemos aprendida. No hay genio individual que pueda superar la capacidad creadora del trabajo colectivo, ni heroísmo más difícil de sostener que el de hacer el trabajo que nos toca lo mejor que somos capaces todos los días, en cualquier circunstancia. De esas dos convicciones está hecho el futuro que queremos vivir. Gracias por acompañarnos hasta acá.